miércoles, 17 de abril de 2024

 

1143

 

LA LUCHA DE CLASES

Domenico Losurdo

 

(04)

 

 

 

I

 

Las distintas formas de la lucha de clases

 

 

 

3. «LUCHAS DE CLASES Y NACIONALES»: «GENUS» Y «SPECIES»

 

Además de la explotación (Ausbeutung) del trabajo que en el ámbito de un país condena al obrero a la «esclavitud moderna», el Manifiesto del partido comunista y otros textos contemporáneos denuncian la «explotación (Exploitation) de una nación por otra», o la «explotación (Exploitation) que tiene lugar entre los pueblos» (MEW). En el caso de Irlanda es preciso tener en cuenta que «la explotación (Ausbeutung) de este país» constituye «una de las principales fuentes de riqueza material» de Inglaterra (MEW). ¿Lo que provoca la lucha de clases es solo la explotación en el ámbito de un país? Del mismo año que el Manifiesto del partido comunista es una perentoria advertencia de Marx: quienes «no son capaces de entender cómo puede enriquecerse un país a expensas de otros» menos aún son capaces de entender «cómo puede enriquecerse una clase a expensas de otra en el interior de un país» (MEW). Desde el punto de vista de la lucha de clases, la explotación y la opresión a escala internacional, lejos de tener poca relevancia, son una condición previa, por lo menos en el plano metodológico, para comprender el conflicto social y la lucha de clases a escala nacional.

 

 

Junto a la «liberación» o a la «emancipación económica del proletariado», Marx y Engels, como sabemos, reivindican la «liberación» o la «emancipación» de las «naciones oprimidas». ¿Es lucha de clases la que aspira a la liberación/emancipación de las clases explotadas pero no la que se propone conseguir la liberación/emancipación de las naciones explotadas (y oprimidas)? ¿Es lucha de clases la que tiene por protagonista a una clase que ha conseguido la emancipación política pero no la económica y social, y en cambio no sería lucha de clases la de una nación que aún no ha logrado la misma emancipación política?

 

 

Al no haber conseguido la emancipación económica y social, el proletariado está sometido a la «esclavitud moderna». Es una expresión que de inmediato trae a la mente la esclavitud propiamente dicha. Y de nuevo surge una pregunta: ¿es lucha de clases la que tiene por protagonistas a aquellos que está sometidos a la «esclavitud emancipada» o a la «esclavitud asalariada», a la «esclavitud indirecta de los blancos en Inglaterra», y no la lucha cuyos protagonistas están sometidos a la «esclavitud real», a la «esclavitud directa de los negros al otro lado del Atlántico» (MEW) ¿Es lucha de clases aquella cuyo sujeto denominan los Grundrisse, con una expresión insólita, «obrero libre», y no la lucha cuyos sujetos, por decirlo con palabras de La ideología alemana, son los esclavos «negros protagonistas de la revolución de Haití» y los esclavos «negros fugitivos de todas las colonias» ? (MEW).

 

 

Veamos en qué términos condena Marx la sociedad burguesa. Demos primero la palabra a Miseria de la filosofía:

 

«Los pueblos modernos solo han sabido enmascarar la esclavitud en su propio país y la han impuesto sin máscara en el Nuevo Mundo» (MEW).

 

 

Varios años después, teniendo presente, en particular, el dominio colonial impuesto por Gran Bretaña a la India, Marx insiste:

 

«La civilización burguesa se quita el velo y su profunda hipocresía y la barbarie inherente que la sustenta se revelan ante nosotros en cuanto volvemos la mirada de las metrópolis, donde asume formas respetables, a las colonias, donde se muestra desnuda» (MEW).

 

 

¿Es lucha de clases solo la que cuestiona la esclavitud enmascarada y la barbarie camuflada y adornada? Creo que sería absurdo responder afirmativamente a esta pregunta y no aplicar la categoría de lucha de clases justamente allí donde la explotación y la opresión son más abiertas y brutales.

 

 

Pero volvamos al testimonio de Longuet. Después de hablar del interés y la pasión de Marx (su suegro) por los «movimientos de las nacionalidades oprimidas», prosigue: «Su filosofía no era una casuística; nunca se habría refugiado en sofismas ambiguos tratándose de la teoría clara y abierta de la lucha de clases» (en Erzensberger,1977). Hace una clara conexión entre las luchas nacionales y la lucha de clases. ¿Es correcta esta lectura? En 1849, cuando escribe Trabajo asalariado y capital, Marx se pregunta acerca de las «relaciones económicas que forman la base material de las actuales luchas de clase y nacionales» (Klassenkämpfe und Nationalkämpfe) y expresa su deseo de «seguir la lucha de clases (den Klassenkampf) en su historia diaria» (MEW). A juzgar por este fragmento, se diría que las «luchas nacionales» deben subsumirse en la categoría de «lucha de clases» entendida en sentido amplio. Puede ser oportuno, entonces, el cotejo con otro fragmento, contenido en la antes citada carta de abril de 1870, donde Marx hace un análisis profundo de la situación irlandesa. Leamos la conclusión:

 

 

En Irlanda la cuestión de la tierra [históricamente expropiada por los colonos ingleses al pueblo irlandés] es hasta ahora la forma exclusiva de la cuestión social, dado que es una cuestión vital, una cuestión de vida o muerte para la inmensa mayoría del pueblo irlandés, en la medida en que es inseparable, al mismo tiempo, de la cuestión nacional (MEW).

 

 

En Irlanda no hay una «cuestión social» fuera de la «cuestión nacional»; interviene de hecho una identidad entre ambas, al menos durante todo un periodo histórico, mientras no se consiga la independencia. La «cuestión social» es aquí la categoría más general, que en la situación concreta de la infeliz isla explotada y oprimida desde hace siglos por Gran Bretaña se presenta bajo el aspecto de «cuestión nacional». Por si alguien no ha acabado de entenderlo, Marx remacha: nunca se debe perder de vista el «significado social de la cuestión irlandesa» (MEW); no se puede entender la species separándola del genus. Lo mismo se puede decir del fragmento de Trabajo asalariado y capital que habla de «luchas de clases y nacionales»: lucha de clases es el genus que, en determinadas circunstancias, asume la forma específica de «lucha nacional».

 

 

Si las clases y la lucha de clases se constituyen y desarrollan sobre la «base material» de la producción y distribución de los recursos y los medios que aseguran la vida, sobre la base de las «relaciones sociales vitales» y de las «reales relaciones de vida» (MEW), es evidente que la «división del trabajo» debe tenerse en cuenta no solo a escala nacional sino también internacional, sin perder de vista nunca «el mercado mundial» (MEW).

 

 

A los pueblos privados de su independencia, y sobre todo a los pueblos sometidos al dominio y el saqueo colonial, el orden existente les reserva una división del trabajo especialmente odiosa. En las colonias —observa Marx en el verano de 1853 refiriéndose a la India— el capitalismo arrastra a «pueblos enteros a través de la sangre y la suciedad, la miseria y el embrutecimiento» (MEW  y MEGA). Sabemos que Irlanda también es una «colonia» y en ella —observa Engels— no hay rastro de la «llamada libertad de los ciudadanos ingleses»; «en ningún país he visto tantos policías» (MEW). Para ser exactos —señala Marx en un artículo de enero de 1859— se trata de una opresión que revela tendencias genocidas:

 

«En Irlanda los terratenientes [ingleses] se han aliado para una diabólica guerra de exterminio contra los campesinos pobres [irlandeses] o, por usar su lenguaje, se han aliado para realizar un experimento económico, el de “despejar” la tierra de bocas inútiles» (MEW).

 

 

Es preciso tomar conciencia de la diferencia específica que, con respecto a la metrópoli capitalista, caracteriza la cuestión social y la lucha de clases en las colonias: en ellas la división internacional del trabajo transforma a los pueblos sometidos en una masa de siervos o esclavos sobre la que de hecho se puede ejercer un poder de vida y muerte. En segundo lugar, el que padece esta situación es el pueblo en conjunto, la nación como tal. Por lo tanto: una cosa es Inglaterra, el país que «domina el mercado mundial», que impone «la esclavitud de Irlanda» y es la «nación dominante», y otra cosa es Irlanda, reducida a «simple pasto, que proporciona al mercado inglés carne y lana al precio más bajo posible» y cuya población sufre un fuerte descenso «por la expropiación y la emigración forzosa» (MEW).

 

Quizá ahora resulte más claro el significado de la expresión utilizada por el Manifiesto del partido comunista: «luchas de clases» (Klassenkämpfe). El plural no es para denotar la repetición de lo idéntico, la reproducción continua en la misma forma de la misma lucha de clases; no, el plural se refiere a las configuraciones múltiples que puede asumir la lucha de clases.

 

Podemos concluir con esta consideración: Marx no define de un modo claro y terminante la relación entre lucha de clases y lucha nacional, cuestión social y cuestión nacional, y solo a veces llega a la formulación más madura que distingue implícitamente entre genus y species. Pero el interés y la pasión con que sigue los «movimientos de las nacionalidades oprimidas» no expresan una desviación de la lucha de clases y la cuestión social, sino un esfuerzo por conocer sus manifestaciones concretas. Las naciones oprimidas están llamadas a ser las protagonistas de la segunda gran lucha de clases por la emancipación…

 

(continuará)

 

 

 

 

[ Fragmento de: Domenico Losurdo. “La lucha de clases” ]

 

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