948
LENIN Y LA REVOLUCION
Jean Salem
[ 03 ]
(…) Y como una contradicción de más o de menos no tiene importancia, el mismo escribía un poco antes:
«no es nuestra intención aquí establecer una macabra aritmética comparativa cualquiera, [una] contabilidad por partida doble del horror, [una] jerarquía de la crueldad». Al fin y al cabo, como escribió otro, sin sentido del ridículo, «¡qué pesa un cero cuando se calcula en mega-muertos!».
La verdad menos controvertible es que la evaluación del número de víctimas de la represión en la URSS llegó a ser en Occidente, a partir de 1975, un circo especialmente destinado a ejercitar las fuerzas de los luchadores. A este propósito se adujo un cortejo de hechos tan inverosímiles que la realidad difícilmente ha podido verificar. Una cifra contradice a la otra, destruyendo así su pretensión de pertinencia científica. Ateniéndonos sólo a la literatura franco-francesa y a los libros que han podido impresionar a espíritus de más allá del muy restringido campo del Landerneau universitario, señalaré que Jean Ellenstein, en una Historia de la URSS publicada en 1973, estimaba en unos millones el número de deportaciones que tuvieron lugar en la Unión soviética. Unos años más tarde, Charles Bettelheim, mencionaba por su parte las estimaciones de Wiles, que había fijado la cifra de 1,62 millones para los años 1931 a 1937 y de 4,32 millones para 1938, añadiendo que esta cifra le parecía «elevada». En 1977, los autores eurocomunistas de ‘La URSS y nosotros’ avanzaban «una suma mínima de diez millones de soviéticos muertos a consecuencia de las dos grandes oleadas de represión de los años treinta»; dicho de otra manera, de los años 1930-33 y 1935-38. André Glucksmann (ex-maoísta que, veinte años más tarde, saludaría con entusiasmo cada una de las operaciones que el Pentágono anuncia para pasado mañana), pasaba, en el espacio de dos años, de «15 millones de muertos probables» a 40 millones de muertos «probablemente». Y para terminar con este alucinante y lúgubre recuento, citaré las cifras que avanzan dos autores que, sin ser franceses, fueron, tanto en Francia como en otros sitios, considerados más allá de cualquier límite: primero Solzhenitsyn, (900.000 ejemplares del tomo primero de El Archipélago del Gulag vendidos en Francia desde 1983, es decir, diez años más tarde de la salida del libro). Alexandr Solzhenitsyn, que aseguraba que en la URSS... 66 millones de hombres habían perecido por el régimen comunista; y, last but not least, Michael Volensky, el autor de La Nomenclatura (400.000 ejemplares vendidos en Francia), que anunciaba que el tributo pagado por los pueblos soviéticos a la dictadura entre 1917 y 1959, se elevaba a 110 millones vidas humanas.
¿Quiere decirse que no pasó nada? ¿que no se cometió ningún crimen? ¿que Evguenia Guinzbourg no ha descrito en páginas punzantes la locura de una vida en régimen de concentración que no le hizo cambiar de ideal? ¿que el terror no pesó sobre el país, durante largos años al menos, como una aplastante chapa de plomo? De ninguna manera. Yo solamente pregunto si, a fuerza de pretender que es indecente dedicarse a hacer las cuentas del Gran Capitán en materia de horror, se tiene fundamento para proferir acusaciones más desmedidas que cualquier cifra asignable. Y a hacer pasar por la gatera los montones de dientes de oro, las cabezas reducidas de prisioneros utilizadas de pisapapeles, las pantallas de piel humana, las experiencias diabólicas de médicos venidos del infierno, etc. Yo pregunto, antes de entregarme sin más a la autoflagelación de los vencidos, nos preguntamos sencillamente, nosotros que del comunismo hemos conocido sobre todo la rectitud, las luminosas esperanzas y el heroísmo que caracterizaba a nuestros mayores, que se nos diga más precisamente, de qué nos están hablando, cuál fue la escala de los crímenes en cuestión.
El fondo de la cuestión habrá consistido, a fin de cuentas, en poner bajo el mismo rasero estalinismo y nazismo. En colar por la misma trampilla los más generosos sueños de decenas y decenas de millones de hombres y de mujeres a través del planeta; sueños que, durante decenios, han acompañado la existencia del «socialismo real». En reducirlos al mismo nivel que las obscenas pasiones de aquellas multitudes que los fascistas nunca galvanizaron más que a base de llamadas al odio e incitaciones a carnicerías. En este mismo movimiento se llegó al fin a lo esencial de lo que se había propuesto, es decir, a la identificación definitiva del verdadero y único Belcebú, del Mal auténtico y original. Jean Michel Chaumont ya reprochaba con razón a H. Arendt su asimilación del «Gulag» con «Auschwitz», considerados como dos esencias platónicas, como dos “isolats” comparables a Ideas situadas en las nubes. «“El asesinato por pertenencia de clase” perpetrado por los bolcheviques ¿no es el precedente lógico y factual del “asesinato por pertenencia de raza perpetrado por los nazis?»: esta frase del historiador alemán Ernest Nolte, podría encontrase también en H. Arendt. ¿No hay un «nexo de causalidad», llegó a escribir Nolte, entre “el asesinato por pertenencia de clase” y “el asesinato por pertenencia racial”, del cual, según él, no es sino una réplica? ¡ Post hoc, ergo propter hoc! Auschwitz sería, al fin y al cabo, según este historiador, una «copia» del Gulag, pero una «copia deformada», una copia «más horrible que el original».
“Auschwitz” se correspondería con “Gulag” como una consecuencia directa. Porque “Auschwitz” sería el resultado «principalmente [...] de una reacción, fruto ella misma de la angustia suscitada por los actos de exterminio cometidos por la revolución rusa». Después vendrán, como es lógico, las contorsiones destinadas a negar que así se llega a «banalizar» las atrocidades nazis, etc. ¡Claro, «ningún “asesinato”, y menos aun un asesinato masivo, puede “justificar” otro», prosigue Nolte!
Pero al final, a pesar de la evidencia de la documentación histórica y a pesar de la cronología, fascismo y nazismo habrían constituido «la respuesta radical», la «contraparte» y la «imagen» del estalinismo.
El hecho de que tales tesis hayan sido divulgadas y tomadas en serio por los universitarios franceses (a menudo ex-comunistas), constituye ya de por sí un síntoma de lo que ha pasado en el campo histórico-mediático desde los años 1975-80. Pero que eso haya llegado a ser la doxa, una de las “evidencias” para el occidental medio, parece evidentemente espantoso. Un ejemplo entre mil: en Budapest, en el número 60 de la avenida Andrassy, en una Hungría donde en el espacio de unos meses medio millón de judíos fueron forzados a partir hacia los campos de exterminio nazis, el turista puede visitar una «Casa del Terror» con muchas más salas dedicadas a los horrores del periodo de dominación comunista que al terror nacional-socialista. En medio de un diluvio de mensajes que afectan a todos los sentidos al mismo tiempo (música ensordecedora, televisiones gigantes o no, carteles, cascos audiovisuales encarecidamente recomendados por el personal del “museo”), se ha practicado la amalgama hasta el ridículo: aquí un uniforme de soldado soviético junto a un uniforme nazi, allí se confunde la deportación (deportation) hacia los campos de exterminio con el desplazamiento forzoso ( resettlement) de decenas de miles de húngaros el día siguiente de una guerra durante la cual las autoridades del país no habían, es lo menos que se puede decir, elegido el mejor partido. Una sorprendente imitación de Yad Vashem, con luces del peor gusto, completa el conjunto y remata la puesta en escena…
(continuará)
[ Fragmento de: LENIN Y LA REVOLUCION Jean Salem ]
*
"Estados Unidos tiene la mayor población carcelaria del mundo, alrededor de 2 millones de prisioneros a lo largo de todo el territorio.
ResponderEliminarEl 75% de los prisioneros son negros, latinos y nativos americanos.
Los afroamericanos son encarcelados ocho veces más que los blancos en EE UU.
El propósito principal de los programas de trabajo penitenciario es ahorrar los costos estatales en la operación y mantenimiento de las prisiones para que el complejo industrial penitenciario pueda seguir expandiéndose mediante el sufrimiento y maltrato de las personas encarceladas. En materia de salud, la falta de equipos adecuados hace que los reclusos trabajen con materiales altamente peligrosos, sin embargo es muy difícil presentar quejas en instituciones que no solo concentran el poder, sino que abusan del mismo.
El pago por el trabajo en las prisiones es totalmente insuficiente, pero para muchos de los presidiarios es la única forma de poder comprar comida o elementos para el aseo.
El sistema carcelario no podría haber crecido tanto si no fuera por el apoyo de corporaciones privadas que tienen grandes intereses económicos enraizados en el trabajo de los encarcelados. En este momento 4000 de estas corporaciones tienen contratos con los sistemas penitenciarios la construcción, la industria alimentaria, la confección, etc. Pero sin dudas los grandes beneficiados son los bancos, quienes prestan dinero a los estados para los sistemas penitenciarios públicos. Nueva York tiene una deuda de 3.9 billones de dólares con Citibank, JPMorgan, Goldman Sachs. Los especuladores privados son impulsores del encarcelamiento y parásitos del sistema.
En el presente 850 mil prisioneros son victimas de este sistema de explotación laboral en EEUU."
Anahí Rubín
________________________________
Salud y comunismo
★
Tengo entendido que los “Tres Ochos” , 8 horas de trabajo, 8 horas de tiempo libre, 8 horas de sueño y descanso, fue uno de tantos objetivos ‘utópicos’ que –mediante la reducción de la inhumana jornada salarial de 12, 14 o 16 horas– se planteó conquistar la clase obrera ya desde finales del siglo XIX. En nuestra época, tercera década del siglo XXI, los trabajadores asalariados (verdaderos zombis esclavizados) dedican, en el mejor de los casos, 16 horas diarias a producir, consumir y reproducir su fuerza de trabajo, y pongamos ocho horas a dormir y descansar. Tengo entendido que el capo de Netflix ha declarado que el mayor enemigo para su negocio es el ‘sueño’, o sea, las horas que cada persona deja de consumir y producir para su ‘divertido’ negocio. Parece ser que están estudiando a esas aves que pueden volar durante varios días sin dormir y a ciertos cetáceos que son capaces de mantener en vela una parte del cerebro mientras la otra duerme. Será cuestión de tiempo que los “Tres Ochos” se conviertan en “Las 24 horas” de producción y consumo sin descanso, sin parar, sin perder el tiempo en soñar… que no estás soñando.
ResponderEliminarLo de las cárceles yanquis, y no sólo yanquis, es de “manual del capitalismo productivo”, el negocio, privado y financiado con dinero público y deuda con entidades privadas, es porcinamente completo: la construcción del recinto, el mobiliario, los electrodomésticos, el personal administrativo, la cocina, la lavandería, la enfermería, la biblioteca, la sala de actos y proyecciones, los vigilantes… y los talleres con mano de obra abundante, barata e incondicional. Dices 850 mil, pocos me parecen…
“En Nueva York, a principios del siglo XX, había quinientas fábricas de ropa. “En esos agujeros malsanos, todos nosotros, hombres, mujeres y jóvenes ¡trabajábamos entre setenta y ochenta horas semanales, incluidos los sábados y domingos! El sábado a la tarde, colgaban un cartel que decía: ‘Si no venís el domingo, no hace falta que vengáis el lunes”
¿Mejor o peor?
Salud y comunismo.
*
A mí también me parecen pocos 850 mil, pero es el dato que da la autora. En cualquier caso, esas cifras hay que extenderlas, más allá de las cárceles, a ese otro sistema penitenciario global llamado capitalismo, no sea que las unas (poli malo/poli bueno) puedan servir para encubrir estas otras.
EliminarSalud y comunismo
★
POR ABUNDAR EN EL SISTEMA PENITENCIARIO GLOBAL Y TU ‘DERIVA SOVIÉTICA”
ResponderEliminar“ (…) La conocida feminista y filósofa estadounidense Nancy Fraser en su artículo del 14 de octubre de 2013, publicado en The Guardian, bajo el título 'De cómo cierto feminismo se convirtió en criada del capitalismo y la manera de rectificarlo', definió este problema así: "Para mí, el feminismo no es simplemente un asunto de poner a un puñado de mujeres individuales en puestos de poder y privilegio dentro de la actual jerarquía social. Es ir más allá y superar estas jerarquías. Esto requiere desafiar las fuentes estructurales de la dominación de género en la sociedad capitalista, sobre todo, la institucionalización de supuestamente dos tipos de trabajo: por un lado, aquel llamado 'trabajo productivo', históricamente asociado con los hombres y remunerado a través de salarios y por el otro lado, 'las actividades de cuidar', habitualmente no remuneradas y aún ejecutadas principalmente por mujeres... No puede haber emancipación de la mujer mientras estas estructuras se mantengan intactas".
(…)
Varias personas que hoy se llaman 'feministas' se sorprenderían mucho si se enteraran que sus justas exigencias de hoy, se hicieron realidad, y con creces, hace un siglo en la lejana Rusia.
Los primeros decretos de la Revolución socialista rusa fueron sobre el matrimonio civil y el divorcio, aparte de reducir la jornada laboral a 8 horas. Se prohibió el trabajo nocturno de mujeres y varones menores de 16 años, el trabajo subterráneo de mujeres y de adolescentes de ambos sexos menores de 18 años y las horas extras laborales para todas las mujeres y varones menores de 18 años. En diciembre de 1918 se dictó una ley, garantizando que las trabajadoras tenían derecho a una licencia por maternidad de 112 días, 8 semanas antes y 8 semanas después del parto, percibiendo su salario completo, y aparte de eso, una garantía que a toda trabajadora madre de un hijo lactante se le debía otorgar cada 3 horas un reposo de 30 minutos para amamantar a su bebé. Además, para todo el periodo de lactancia a cada trabajadora se le otorgaba un subsidio adicional mensual durante todo el período de lactancia, y también después de haber dado a luz se le entregaba una subvención especial equivalente al salario de una quincena, para la ropa y otros gastos del bebé. Hace exactamente 100 años, en 1923, la Unión Soviética fue el primer Estado en la historia que aprobó una legislación contra el acoso sexual de las mujeres: conllevaba una pena de encarcelamiento de hasta 5 años para quien, aprovechándose de la dependencia material o profesional de esta, la obligara o presionara a satisfacer sus deseos sexuales.
El 6 de noviembre de 1919 en su artículo 'El poder soviético y la posición de la mujer', Lenin escribió, "…La posición de la mujer pone en evidencia del modo más palpable la diferencia entre la democracia burguesa y la democracia socialista…
Completo aquí:
https://actualidad-rt.com/opinion/oleg-yasinsky/460111-vladimir-ilich-lenin-feminista-siglo
*
El artículo completo de Nancy Fraser, aquí:
ResponderEliminarhttps://www.elsevier.es/es-revista-debate-feminista-378-pdf-S0188947816301335
El artículo completo de Lenin: 'El poder soviético y la posición de la mujer', aquí:
https://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/1919/noviembre/06.htm
*
Gracias, Luis.
EliminarUn periodista de origen estadounidense afincado en Rusia entrevista a rusos y rusas en las calles de Moscú. (La entrevista transcurre en ruso con subtítulos en inglés).
https://youtu.be/rfrtr9hAFYs
Los encuestados defienden con argumentado ahínco la "deriva soviética". No cabe sino darles la razón, si se tienen dos dedos de frente y la mano en el corazón. Pero en fin, siempre habrá pequeños burgueses que contemplen los logros colectivos y demás "derivas" como una amenaza para su artificial e hipotecado status social.
★
"Manifestación tradicional en Sofía con motivo de la fiesta nacional. Este año, por primera vez, hay más banderas rusas que búlgaras."
ResponderEliminarhttps://youtu.be/qP1O9yuV198
Por lo visto (y lo no visto) para TVE y demás cadenas del régimen no existe nada más allá del ajardinado rodalito de Borrell & Cía. Tal vez Bulgaria es considerada como parte de la "jungla".
★
Hegel denominaba “el devenir”: movimiento, cambio, transformación… y en ese sentido dialéctico, la guerra de la OTAN contra Rusia, y las imprevisibles consecuencias de sus consecuencias, nos está facilitando algunas sorprendentes novedades en cuanto a informaciones, análisis, datos y hechos que se daban y se dan ‘fuera del paradisíaco jardín Borrelliano’. Y que nos descubren una extraña ‘jungla’ donde, como en el caso que citas de un país ‘excomunista’ y que hoy pertenece a la OTAN y la UE resulta que, donde menos te lo podías esperar, sigue viva la llama de la conciencia internacionalista… ¡¡joder con estos búlgaros barbaros!!
ResponderEliminarUn descubrimiento, aunque se trate de una obviedad, es que el ejercicio de la comunicación social –y por eso nos machacan con las leyes mordaza, las censuras, las cancelaciones y los encarcelamientos criminales– nos permite alimentar el lenguaje y sobre todo el pensamiento contrahegemónico. Si el día de la fiesta ‘nacional’ en Sofía se ven tantos internacionalistas con banderas rusas; si nos enteramos que la presencia del ‘estigmatizado’ Partido Comunista Ruso en la Duma llega al 40%; si se confirma que Putin ha abandonado su política de apoyo y tolerancia al neoliberalismo pro-occidental –según Michael Roberts aún conserva su entorno de oligarcas nacionalistas orientados hacia China, Irán, India…– y está recuperando y potenciando las políticas sociales –según confirma el Partido Comunista que ahora sí le presta el apoyo que antes de la guerra le negaba–; si la cosa a pesar de todo lo que nos ocultan, se está moviendo en contra de los intereses imperialistas…
En fin, tenemos tarea, porque si somos capaces de desenmascarar y combatir el ejercicio de autoengaño colectivo que nos domina en el seno del ‘paradisíaco jardín Borrelliano’, a partir de ahí sólo nos quedará enfrentar al imperialismo yanqui, con su monopolio tecnológico, militar, financiero, de recursos naturales y de los medios de comunicación masiva… ya digo camaradas, hay tarea por delante.
Salud y comunismo
*