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NUESTRO MARX
Néstor Kohan
[ 069 ]
SEGUNDA PARTE
¿EL RETORNO DE MARX?
La lógica dialéctica y la teoría del valor
(…) Refiriéndose al ejercicio de la reflexión que es característico del movimiento del ser tal como éste se revela cuando se expresa como esencia (antes de llegar a ser concepto), Hegel divide nuevamente en tres: la reflexión ponente, la reflexión externa o extrínseca y la reflexión determinante.
O sea, la Ciencia de la Lógica tiene tres grandes momentos. La doctrina de la esencia es el segundo, correspondiente al elemento activo del sujeto. A su vez, dentro de la doctrina de la esencia se encuentra "la apariencia" (que, a su vez se subdivide en (a) lo esencial y lo inesencial, (b) la apariencia y (c) La reflexión. Al interior de la reflexión, la reflexión ponente es el primer momento.
De todos ellos, lo que Hegel denomina "reflexión que pone..." representa el máximo momento activo del sujeto. Esto resulta así porque a partir del devenir donde lo que aparecía como el absoluto fundamento objetivo sin sujeto, aquello que aparecía en el ser como el condicionamiento, pasa a estar en el momento de la esencia invertido y se vuelve condicionado. Lo que aparecía como el punto de partida se transforma en un subcapítulo del movimiento que viene después, lo que aparecía como subordinante ahora pasa a ser subordinado. La supuesta "causa" se transforma ahora en "efecto". Para Marx esta inversión tendrá enorme importancia metodológica. En los Grundrisse Marx sostiene que:
"Las condiciones y supuestos del origen, de la génesis del capital, suponen precisamente que el capital aún no es, sino que tan sólo llega a ser; desaparecen, pues, con el capital real, con el capital que pone él mismo, partiendo de su realidad, las condiciones de su realización".
El capital entendido como sujeto transforma en subordinado lo que históricamente aparecía como condicionante (por ejemplo el dinero o la mercancía).
Ese constituye entonces el primer momento de la reflexión, propio de la actividad subjetiva, justamente aquel cuya ausencia Marx le reprochó en 1845 a Feuerbach y al materialismo, ya que aquellos no daban cuenta de la actividad.
El segundo momento es la "reflexión extrínseca", donde el movimiento del sujeto toma a los elementos de manera ajena, no como producto de la práctica sino de manera completamente externa entre sí. Finalmente el tercer momento de la reflexión es para Hegel la "reflexión determinante". Esta última será aquella que producirá las "esencialidades o determinaciones de la reflexión" donde Hegel incorpora los principios clásicos de la lógica formal de Aristóteles: la identidad, la no contradicción y el tercero excluido. Precisamente, sobre el horizonte dialéctico de estas esencialidades Marx construirá la estructura lógica del primer capítulo de El Capital. Esa matriz dialéctica y relacional será fundamental en su obra para pensar, al mismo tiempo que el valor, el fetichismo y el poder, los temas centrales de esta investigación.
Lo primero que advertimos es que aquí Hegel vuelve a reprocharle a Aristóteles el haber enumerado estas determinaciones
"una después de otra, de modo que no parecen estar en ninguna relación entre ellas".
Nuevamente le reprocha la falta de orden, de método, el yuxtaponer categorías y principios lógicos.
La primera esencialidad es la identidad. Como la exposición lógica de Hegel no se ubica aquí en el ser sino en la esencia, la Ciencia de la Lógica afirma que en ese segundo gran momento
"el ser y toda determinación del ser, se han eliminado, no de modo relativo, sino en sí mismas, y esta simple negatividad del ser en sí es la identidad misma"
¿Qué significa "eliminado"? Pues que lo que al comienzo de la lógica era lo fundamental, el ser absolutamente "objetivo", aparentemente sin sujeto, en la esencia ya no es así. Ha quedado "eliminado" porque ha sido reasumido por el sujeto que ha emergido del ser y ha subordinado sus condiciones previas.
¿Y cómo lo ha "eliminado"? Pues mediante la negatividad que el ser llevaba dentro suyo. Entonces Hegel comienza definiendo la identidad como "simple negatividad del ser en sí". La negatividad que el ser lleva dentro suyo es la que lo hace pasar al ámbito de la esencia, donde las condiciones se transforman en resultados, lo condicionante en condicionado, lo subordinante en subordinado.
La reflexión extrínseca —que correspondería a la "mirada" de la realidad que se realiza desde el ángulo del entendimiento kantiano, criticado y cuestionado en la Ciencia de la Lógica— es la que piensa y expone la identidad como algo abstracto, como algo completamente separado de la diferencia. Ubica la identidad por un lado y la diferencia por otro, sin cruce entre ambas, de modo yuxtapuesto. Por eso el primer momento de la identidad será, según Hegel, el de la "identidad abstracta".
Refiriéndose a esa "reflexión extrínseca" Hegel sostiene:
"Este pensamiento tiene ante sí siempre sólo la identidad abstracta, y fuera y al lado de aquella, ve la diferencia".
¿Por qué resulta insuficiente este modo de pensamiento desde el punto de vista de la lógica dialéctica de Hegel? Pues porque parte de una identidad sin diferencia, una identidad absolutamente homogénea y compacta, una identidad que, si carece de la diferencia dentro suyo entonces jamás podrá albergar la contradicción —que no es más que el despliegue de la diferencia—, a menos que se la inyecte desde "afuera", pero como la lógica dialéctica es "inmanentista" (término que significa que todo surge de "adentro" a partir de las propias contradicciones internas por oposición al "trascendentalismo" donde la clave de todo proviene de "afuera"), entonces "afuera" no hay nada... Luego, si este pensamiento presupone siempre una identidad que excluye la contradicción, entonces se continúa girando en la órbita de la lógica formal...
Como la "identidad abstracta" resulta sumamente limitada y corresponde a la "reflexión extrínseca", Hegel afirmará que el movimiento dialéctico de este ser en devenir que en el ámbito de la esencia —el segundo— comienza a transformarse en sujeto y que se autodetermina por medio de un desdoblamiento, de un volver sobre sí mismo mediante la reflexión, superará la noción de "identidad abstracta" —separada de la diferencia— para pasar a otra forma de la identidad.
¿Cuál es? La "identidad esencial". Para Hegel
"la identidad no es diferente de modo extrínseco, sino que en ella misma, y en su naturaleza está el ser diferente [...] La verdad está completa sólo en la unidad de la identidad con la diferencia"
Como la noción de verdad en Hegel remite a la realización de un proceso incluyendo dentro suyo tanto al proceso mismo —la diacronía, la historia— como al resultado —la sincronía, la estructura—, entonces la verdad del proceso de despliegue de la contradicción a partir de la misma identidad sólo está completa si admitimos la unidad de la identidad y la diferencia, no de modo yuxtapuesto (como haría la verdad formal de la lógica aristotélica que partiría de una identidad abstracta) sino de modo íntimo e inescindible. Por eso Hegel explica que:
"La identidad sólo en unión con la diferencia es lo que se presenta en cada experiencia".
¿Qué aporta esta concepción de la "identidad"? El intento de rechazar como explicación de cualquier término o elemento simplemente la remisión de ese elemento a su misma identidad abstracta. Identidad abstracta que no explica nada porque no aporta nada nuevo, ninguna nueva información. Hegel sostiene que ese tipo de explicaciones basadas en la identidad abstracta constituyen simples tautologías. ("Tautología" hace referencia a aquel tipo de proposiciones del lenguaje que resultan siempre ciertas porque son completamente vacías, no agregan ningún conocimiento; todo lo que figura en el predicado ya estaba implícito en el sujeto, por eso no agregan nada). De allí que Marx descarte todo tipo de explicación que consista en una tautología.
Esta es la razón por la cual el autor de El Capital, en el primer capítulo del primer tomo de esta obra rechaza —como lo hace a lo largo de todo el libro— toda explicación de la magnitud del valor de las mercancías que equivalga a una tautología. Desde esa toma de partido Marx afirma:
"Como ninguna mercancía puede referirse a sí misma como equivalente, y tampoco puede convertir a su propia corteza natural en expresión de su propio valor, tiene que referirse a otra mercancía como equivalente".
Cuando Marx analiza la forma más simple del valor, aquella que, según sus propias palabras, "permite comprender la génesis de la forma dineraria", sostiene que:
"No me es posible, por ejemplo expresar en lienzo el valor del lienzo. 20 varas de lienzo = 20 varas de lienzo no constituye expresión alguna de valor [...] El valor del lienzo, como vemos, sólo se puede expresar relativamente, es decir, en otra mercancía"
En el mismo sentido afirma Marx:
"Como no viene al mundo con un espejo en la mano, ni tampoco afirmando, como el filósofo fichteano, «yo soy yo», el hombre se ve reflejado primero sólo en otro hombre. Tan sólo a través de la relación con el hombre Pablo como igual suyo, el hombre Pedro se relaciona consigo mismo como hombre".
Más adelante agrega que:
"Si el lienzo, esto es, cualquier mercancía que se encuentre en la forma general de equivalente, hubiera de participar a la vez en la forma relativa general de valor, tendría que servir ella misma de equivalente. Tendríamos entonces que 20 varas de lienzo = 20 varas de lienzo, una tautología que no expresa valor ni magnitud de valor".
En el mismo horizonte de sentido crítico de la lógica de la identidad y las definiciones tautológicas, al analizar el salario, Marx afirma:
"¿Pero qué es el valor de una mercancía? La forma objetiva del trabajo social gastado en la producción de la misma. ¿Y cómo medimos la magnitud de su valor? Por la magnitud del trabajo que contiene. ¿Cómo se determinaría, pues, el valor de una jornada laboral de /2 horas? Por las /2 horas de trabajo contenidas en una jornada laboral de /2 horas, lo que es una huera tautología"
Como se podrá apreciar, la estructura lógica de todas estas definiciones categoriales de Marx acerca del valor, de su magnitud, de sus relaciones, etc., están elaboradas sobre la base de la crítica de Hegel y su lógica dialéctica a la lógica formal aristótelico-leibniziana-kantiana. La crítica de la identidad abstracta y de las tautologías, así como la necesidad de una lógica relacional que defina cada uno de sus términos no en función de su identidad consigo mismo sino en función de sus relaciones y mediaciones con otros es el paradigma epistemológico presupuesto por Marx. (No era entonces arbitrario ni gratuito aquel aforismo de Lenin sobre la necesidad de leer y comprender El Capital a partir de una comprensión previa de la Ciencia de la Lógica de Hegel)…
(continuará)
[ Fragmento de: Néstor KOHAN. “Nuestro Marx” ]
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